Una colonia vive con las estaciones. Crece, recolecta alimento, construye panales, protege sus reservas y se prepara para el invierno.
Primavera
En los primeros días suaves, las abejas traen polen y la reina aumenta la puesta. Los periodos fríos pueden consumir rápidamente las reservas.
Abril y mayo
La floración y los días largos provocan un crecimiento rápido. Las colonias fuertes necesitan espacio y pueden prepararse para enjambrar.
Principios de verano
En junio la colonia suele alcanzar su mayor fuerza. Las pecoreadoras recogen néctar, polen, agua y propóleo. El néctar se transforma en miel.
Julio
Tras el solsticio, la cría disminuye poco a poco. Después de la cosecha, la varroa y la salud de las futuras abejas de invierno se vuelven prioritarias.
Agosto y septiembre
Nacen abejas de invierno longevas. Son esenciales buenas reservas, poca presión de enfermedades y una población suficiente.
Otoño e invierno
El nido de cría se reduce y las abejas forman un racimo. El apicultor evita abrir sin necesidad y controla peso, humedad y seguridad desde fuera.
Un nuevo comienzo
Ningún año es igual. La apicultura es, ante todo, aprender a observar.